El
Ecuador contiene una de las regiones ecológicas más
importantes y ricas del planeta. De hecho la biodiversidad
es una característica particular de nuestro país,
diversidad biológica que coexiste con una diversidad
humana y cultural con el efecto de una gama infinita de
posibilidades sobre el paisaje tridimensional que poseemos:
litoral, sierra y bosque tropical húmedo. El relieve
ecuatoriano es un mosaico de formas y esculturas nacionales.
Nuestro país ofrece la posibilidad de visitar espacios
ecológicos diversos y sin embargo contiguos, en un
espacio de tiempo breve. De un valle templado, como áquel
en el cuál se encuentra Quito, la capital del país,
se puede acceder al bosque húmedo tropical de la
región ecuatoriana del Chocó, a través
del páramo andino con sus cimas de roca y glaciares
y atravezando en el descenso la ceja de montaña o
bosque nublado. Sin embargo, si se desea continuar, pocas
horas después podremos arribar a las extensas y hermosas
playas de la provincia de Esmeraldas en el Pacífico.
Ya sea en las regiones de montaña o aquellas de foresta
húmeda, la biodiversidad que presenta el territorio
ecuatoriano es de las más ricas del planeta. Flora
y fauna conceden al observador un placer único por
la singularidad de las especies existentes.