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PROYECTOS
ECUADOR Y FRANCIA UNA HISTORIA EN COMUN
Diplomáticos franceses en el Ecuador durante el siglo XIX
Por: María Elena Porras - Rocío Rueda
El inicio de las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Francia se sitúa en la época grancolombiana, en la que el Cónsul General y Encargado de Negocios ante este gobierno, Claude Henri Buchet-Martigny, escribe la "Noticia histórica sobre el Estado del Ecuador", fechada en 1834. Este documento, primero en su género realizado por un enviado del gobierno francés, se inicia con una serie de informaciones generales, seguidas de un censo poblacional de los departamentos y provincias del Departamento del Sur de la Gran Colombia. En él se resume la historia ecuatoriana de 1809 a 1833. Buchet-Martigny enfatiza en la producción económica de la costa ecuatoriana y en las posibilidades de iniciar un intercambio comercial con Francia.
Este interés comercial lo continuó el Cónsul de Primera en Guayaquil, Jean Baptiste Washington de Mendeville, quien obtuvo del Congreso ecuatoriano un Decreto mediante el cual Francia era considerada la "nación más favorecida", privilegiando los derechos de aduanas. Para Mendeville, los recursos naturales del país posibilitaban un dinámico intercambio comercial con Francia, como por ejemplo, la riqueza aurífera del Oriente. Encargó a Levrault que realice un informe de exploración de esta región, el cual fue publicado en la Sociedad de Geografía de París en 1839. Esta dinámica gestión en el ámbito comercial lo convirtió en el artífice de la suscripción del segundo Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1843 entre Ecuador y Francia. Para ese entonces, el Ecuador también había nombrado ya su primer Encargado de Negocios antes las Cortes de Francia, Italia y España, don Modesto Larrea Jijón.
Durante su gestión como Cónsul General en Quito, intervino decididamente junto al Presidente del Ecuador, Vicente Rocafuerte, en la reconstrucción de las pirámides de Caraburo y Oyambaro, que consideraba un símbolo del valioso aporte científico de los académicos franceses.
Los diplomáticos que reemplazan a Mendeville, Leonce-Benjamin Levrault y Leon Uthurburu, en su calidad de agentes consulares-comerciales, dan cuenta a través de su correspondencia de la agitada vida política que el país atravesó durante el período floreano y la revolución marcista. Es de destacar, en el caso de León Uthurburu, que sus exitosas actividades económicas le convirtieron en uno de los comerciantes más ricos de Guayaquil, compitiendo con el armador guayaquileño M. Luzárraga.
Para esta época, las Islas Galápagos se convirtieron en su foco de atención, y sugirió a su gobierno la adquisición de este archipiélago en vista de que podría convertirse en un punto de escala para los navíos franceses y de "eslabón para sus colonias trasatlánticas y los nuevos establecimientos de la Mar del Sur". Al no concretarse esta propuesta de parte del gobierno francés, Uthurburu adquirió - a título personal - propiedades en la Isla Floreana.
Este interés sobre las Galápagos renació en 1861, cuando Antonio Flores Jijón se encontraba como Ministro Residente del Ecuador ante las Cortes de Francia, Roma, Alemania e Inglaterra. Para ese entonces, el Ecuador atravesaba una crisis política a nivel interno y enfrentaba un conflicto con el Perú. Bajo estas circunstancia, fue el Presidente García Moreno quien se dirigió con cartas confidenciales a los Encargadoa de Negocios de Francia en Quito, Emile Trinité y Antoine Fabre para solicitar al gobierno francés el "deseo de unirse a esa nación bajo condiciones análogas a las que existían entre el Canadá y Gran Bretaña".
Este asunto de un "protectorado francés" involucraba también a las Islas Galápagos, las cuales eventualmente serían cedidas para ser utilizadas como una estación de la flota naval francesa. Este archipiélago no dejaría de interesar hasta casi finalizado el siglo (1888) en que Antonio Flores, en su calidad de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Ecuador ante la Santa Sede y los gobiernos de Europa y Norteamérica, propuso la suscripción de un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, en el que se establecían claúsulas sobre investigación científica en Galápagos. Como parte de este interés se levantó un Censo de la Isla Chatham (San Cristóbal), que muestra en detalle datos de población, ocupación, vivienda y recursos naturales de la isla.
Para 1861, la gestión diplomática de Amédee Fabre, nuevo Cónsul General y Encargado de Negocios tiene importancia, debido a su decisiva actuación en defensa de los derechos ecuatorianos, justamente cuando el país mantenía enfrentamientos con los países vecinos.
Sus informes enviados a la Cancillería francesa entre 1861 y 1864, adquieren un carácter histórico de excepcional importancia, pues describe detalladamente la política interna y externa del país, las características geográficas, la forma de vida de sus habitantes, la riqueza del suelo, especialmente del Oriente amazónico y de las Islas Galápagos. Gran parte de sus escritos hacen referencia a su estrecha relación con el gobierno de García Moreno, de quien realiza un exhaustivo retrato destacando su patriotismo y preocupación por el progreso material y cultural del país.
En síntesis, el carácter de las relaciones diplomáticas establecidas durante las primeras décadas del siglo XIX estuvieron determinadas por un creciente interés comercial demostrado por los primeros cónsules, ante la riqueza natural de las tierras ecuatorianas. Ello explica que en cuanto a la Representación Diplomática de ambos países, éstas se mantuvieron al nivel de Cónsules y Encargados de Negocios. Mas tarde, frente al proceso de constitución política del Estado ecuatoriano, los diplomáticos franceses se involucraron en el acontecer político interno e internacional a través de sus informes, correspondencia y la misma presencia naval en las costas ecuatorianas en apoyo a los gobiernos de turno. No pocos informes dan cuenta del perfil de los mandatarios y su forma de gobierno, así como del entorno que vivía la sociedad ecuatoriana. Será únicamente a inicios del siglo XX (1948-1952), que Ecuador y Francia nombraran sus primeros Embajadores Extraordinarios y Plenipotenciarios.
REPRESENTACION DE FRANCIA EN EL ECUADOR
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