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PROYECTOS

ECUADOR Y FRANCIA UNA HISTORIA EN COMUN

El Ecuador en la Exposición Universal de Paris en 1889

Por: Elena Noboa Jiménez

Desde que Antonio Flores Jijón inició su actividad diplomática como Ministro Residente del Ecuador en Francia en 1861, y luego como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Ecuador ante los gobiernos europeos con residencia en París, incentivó las relaciones comerciales con Francia. Así que cuando llegó a la presidencia en 1888 promovió la participación del Ecuador en la Exposición Universal de París de 1889, organizada para la conmemoración del centenario de la Revolución Francesa. Por ello solicitó al Congreso la asignación de diez mil sucres para solventar los gastos de participación y "...para que las producciones ecuatorianas sean dignamente representadas en este gran concurso de los pueblos cultos", con el fin de obtener una mayor demanda del mercado europeo.

El discurso pronunciado por Flores en esta ocasión reflejaba los principios ideológicos que guiaron su administración, esto es, su convicción de que el progreso, la industria y el comercio crearan una imagen de solvencia y civilización en el exterior para facilitar la incorporación del Ecuador al mercado internacional.

Fue principalmente la elite costeña la que contribuyó con dinero, colecciones arqueológicas e innunerables productos. Clemente Ballén, Juan José Flores Jijón, Federico Puga, Reyre Fréres & Cía, Miguel S. Seminario e hijos y Enrique Stagg, "compraron" con capital privado el derecho de hacer flamear el pabellón nacional en París. La Comisión Oficial la conformaron ecuatorianos residentes en París, Clemente Ballén fue nombrado presidente, Enrique Dorn y Alsúa, secretario y los señores Flores, Díaz, Orrantia y Seminario.

El pabellón asignado al Ecuador se ubicó al pie de la Torre Eiffel. Su construcción fue encargada a un arquitecto francés, del famoso Prix de Rome, a un escultor del mismo origen, decorador del Hotel de Ville y a un tapicero del Bon Marché.

Este pabellón reprodujo un templo incásico, adornado en su interior con las armas de la república, esculpidas y doradas, rodeadas de banderas ecuatorianas; el retrato de Simón Bolívar; el busto en mármol del presidente Antonio Flores Jijón y objetos de cristal de oro. Las paredes fueron tapizadas con pieles de diversos animales, sobre las cuales se colocaron armas y otros utensilios de los indígenas del oriente. Además se expuso un cuadro de Joaquín Pinto, un cuadro de flores de pluma de la señorita Vinueza Pintado y géneros de los señores Palacios y Manuel Jijón; productos tales como cacao, café, algodón, caucho, tagua, azúcar, cerveza, sombreros de paja toquilla, chocolates, varios de los cuales ganaron premios en la Exposición. Se incluyó además una vista de Quito con una nota que ilustraba que esta ciudad se encuentra a una altura diez veces mayor que la Torre Eiffel.

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