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PROYECTOS

ECUADOR Y FRANCIA UNA HISTORIA EN COMUN


Las misiones científicas del siglo XXI

La cartografía franco-ecuatoriana en los últimos veinticinco años

Por: Juan Bernardo León

La asistencia técnica y científica prestada por la ORSTOM (hoy IRD), al Ecuador durante los últimos veinticinco años ha constituido una de las más importantes contribuciones de Francia al desarrollo y modernización del país. De los múltiples programas de investigación llevados a cabo en el Ecuador por los científicos de esta institución cooperante francesa, se destacan de manera especial los trabajos de geografía y a través de ellos los de cartografía temática.

El aporte del saber francés al país en esta materia se puede sintetizar en cinco grandes cuerpos cartográficos: el del Inventario de los recursos naturales renovables y socioeconómicos, el del Atlas Ecuador, el de la Geografía Básica, el del Atlas Infográfico de Quito y el del Atlas Ecuador, espacio y sociedad. La sucesión cronológica de estos cuerpos cartográficos permite constatar, a la par que una singular evolución en el empleo de diversos métodos de semiología gráfica, una rápida transición entre la tradicional cartografía hecha a mano y la moderna que utiliza las revolucionarias herramientas informáticas.

1. El inventario de los recursos naturales renovables y socioeconómicos. Iniciado en 1974 y elaborado en asocio, en ese entonces, con el Programa Nacional de Regionalización (PRONAREG) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, es sin duda el cuerpo cartográfico más voluminoso que ha producido el ORSTOM en el Ecuador. Tuvo como meta final la delimitación, en todo el país, de las zonas aptas para agricultura, ganadería, forestación y zonas marginales. En otras palabras, se trató de una ambiciosa tarea de claro contenido geográfico cuyos resultados, en su mayor parte, no podían expresarse sin la producción de una enorme cantidad de mapas temáticos.

Es así como al término de un largo proceso de intensas y largas etapas de investigación se produjo un impresionante número de mapas que cubrieron las temáticas más pertinentes a la meta fijada. De un total de unos 1.100 mapas generados, casi unos quinientos tuvieron como tema el uso potencial del suelo, todos a escala de 1:50.000; algo más de trescientos versaron sobre el uso del suelo y los restantes sobre morfopedología, geomorfología, morfoedafología, aptitud agrícola, hidrología, ganadería y población.

Si se piensa que esta apreciable cantidad de mapas temáticos estuvo acompañada de una producción bibliográfica de alrededor de un centenar de títulos, la cooperación francesa que lo generó significó para el Ecuador un gran privilegio: pocos países latinoamericanos disponían en ese momento de un inventario de recursos naturales renovables y socioeconómicos tan sólidos y confiables como el que en ese entonces construyó la ORSTOM. Tanto más que en el inventario se utilizaron técnicas pioneras de análisis de imágenes satelitarias y que, desbordando la inicial tarea de producir mapas temáticos, también se hizo mucha cartografía básica.

A despecho del paso del tiempo, este gran inventario todavía sigue siendo un recurso para quienes estudian y planifican actualmente el desarrollo del ámbito agropecuario ecuatoriano.

2. El Atlas Ecuador. Modesto en apariencia pero rico en información y en expresión gráfica, este pequeño libro, editado en 1982 por el Banco Central del Ecuador y la casa editorial Les Éditions J.A, es una verdadera joya cartográfica ecuatoriana.

En primer lugar porque de su medio centenar de mapas -acompañados de concisos y agudos comentarios-, la gran mayoría son inspiradas síntesis del enorme trabajo elaborado por los técnicos de la ORSTOM en PRONAREG. Pero también por el equilibrio de sus contenidos, tanto biofísicos como humanos, que lo convierte en una representación muy completa de la realidad ecuatoriana. En sus series cartográficas se pueden descubrir con facilidad los rasgos más esenciales de la geografía biofísica del país, desde la geología hasta la vegetación, pasando por la geomorfología y la edafología; y también de la realidad humana ecuatoriana, desde la historia hasta la geografía de las artesanías, pasando por la distribución de la población y los aspectos sanitarios y educacionales.

3. La Geografía Básica del Ecuador. Compuesta por cinco tomos desagregados en varios volúmenes, esta suerte de "nueva geografía" del Ecuador se halla profusamente ilustrada por centenares de mapas temáticos que tratan de las múltiples materias tratadas en la colección: geografía histórica, geografía de la población, geografía urbana, geografía física y geografía agraria. En cierta forma se trata de un desarrollo, pero con dimensiones científicas muy amplias, de los temas tratados en el atlas Ecuador.

Desde el punto de vista de la técnica cartográfica empleada en esta vasta colección, es interesante anotar que buena parte de mapas -particularmente los del tomo de población- aparecen ya tratados mediante procedimientos informáticos. En su época, estos mapas fueron sin duda la forma más avanzada de explotar esas gigantescas bases de datos, por lo demás poco utilizados, que constituyen los censos de población.

Pero, de toda la cartografía producida por el proyecto de la Geografía Básica -en el que, además de la ORSTOM, participaron también el IPGH y el IGM ecuatorianos- tres mapas se destacan notablemente. Son los de distribución de la población por puntos según el censo de 1982, el de paisajes agrarios y el de paisajes físicos. Los tres, elaborados a la escala de 1:1.000.000 y representando todo el territorio nacional, compiten entre sí en complejidad y opulencia de información. El de población incluye información a nivel de desagregación geográfica de sector censal (más fina que la desagregación paroquial) para la población dispersa y, de cabecera provincial, cantonal y parroquial para la población aglomerada. El de paisajes agrarios es una gran síntesis ampliada de los trabajos sobre uso del suelo agrícola del proyecto ORSTOM-PRONAREG. El de paisajes físicos, con su impresionante leyenda de más de trescientas unidades, es un documento que muchos países industrializados quisieran tener sobre su realidad geomorfológica.

4. El Atlas Infográfico de Quito. Se trata de una obra que, aún si se abstrayeran sus calificados textos propios de una geografía urbana de alto nivel científico, tiene el mérito de marcar un ruptura técnica radical: no sólo sus 41 láminas cartográficas, muy complejas y completas, sino toda la amplísima grafía que contiene, está elaborada con las herramientas infográficas más desarrolladas a la fecha de su realización: cartografía estadística automatizada, empleo informático de imágenes satelitarias, modelos numéricos de terreno.

Su edición bilingüe (español-francés), en un gran formato y compuesto por cerca de 150 páginas, es no sólo una muestra representativa de una técnica, sino uno de los tratados más desarrollados sobre la realidad geográfica de Quito. Es el resultado de una feliz articulación entre un Sistema Urbano de Información (programa SAVANE) y una tarea compleja de investigación. Las instituciones ecuatorianas con las cuales trabajó la ORSTOM para la elaboración de este atlas fueron, una vez más, el IGM y el IPGH.

5. El atlas Ecuador, Espacio y Sociedad. Inscrito en el proyecto de investigación geográfica ORELLANA (Observatorio de las Redes y Espacios de los LLanos, los Andes y la Amazonia), es un conjunto ordenado de unos 80 mapas que tratan el tema de la diversidad socioeconómica del Ecuador. Forma parte de una colección de atlas andinos guiados por las mismas metas y metodologías: el de Venezuela, el de Colombia, el de Perú, el de Bolivia y el del conjunto de las cinco naciones.

Su función principal fue la de plantear y revelar problemáticas geográficas en torno a cuatro temas centrales: el de geografía de la población, el de la ocupación económica de la población, el de los niveles de instrucción y el de la diversidad regional de la vivienda.

Se trata de un cuerpo cartográfico íntegramente informatizado (programa CABRAL 1500) en el que prácticamente todos los mapas son de índole estadística. Su fuente casi única es el último censo de población y de vivienda realizado en el país en 1990 y el nivel de desagregación geográfica es la parroquia rural para las poblaciones y espacios rurales, y la cabecera cantonal para las poblaciones y espacios urbanos. Destacan en el conjunto los mapas de síntesis que son el resultado de avanzados tratamientos plurivariables, estadísticos y gráficos a la vez, cuya finalidad lograda es revelar uniformidades espaciales y a través de éstas, organizaciones estructurales del espacio, vale decir coremas.
Elaborados bajo rigurosas reglas de semiología gráfica, los mapas de este atlas son sumamente didácticos. En él participaron, además de la ORSTOM, tres instituciones ecuatorianas: la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el Instituto Nacional de Estadística y Censos y el IPGH.

En conclusión, estos cinco grandes cuerpos de cartografía temática sobre el Ecuador producidos por la ORSTOM (hoy IRD), en asocio con instituciones e investigadores ecuatorianos, han permitido, mediante la aplicación de métodos científicos rigurosos la utilización de las técnicas más avanzadas y un mayor conocimiento biofísico y humano del Ecuador. Gracias a estas significativas tareas cartográficas, los ecuatorianos sabemos mucho más sobre la forma como nuestros espacios se producen y se hallan organizados, en otras palabras mucho más sobre un elemento esencial de nuestra identidad nacional.

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