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PROYECTOS
ECUADOR Y FRANCIA UNA HISTORIA EN COMUN
Los Tratados de Amistad y Comercio entre el Ecuador y Francia al inicio de la República
Por: Pablo Núñez
El fenómeno de la Independencia Hispanoamericana, marca para las nuevas repúblicas una etapa en la que el principal problema se sitúa en el reconocimiento político y la inserción en el orden mundial. En este sentido, uno de los instrumentos adoptados por los Estados latinoamericanos fue la suscripción de Tratados de Amistad, Comercio y Navegación, orientados básicamente a lograr que las potencias europeas reconozcan su carácter soberano e independiente, que sin embargo en lo comercial devino en una serie de cesiones y condicionamientos que los nuevos Estados debieron asumir.
Para el Ecuador, el inicio de la República constituye uno de los períodos más importantes en sus relaciones internacionales, pues se trazan las primeras líneas en lo que podríamos llamar su política exterior, al firmarse diversos tratados con el fin de lograr la vinculación en la economía regional y mundial. Simultáneamente y como un aspecto fundamental, la firma de Tratados de Amistad y Comercio buscan el reconocimiento del Ecuador como un Estado soberano que lo legitime ante la comunidad de naciones.
Las relaciones con Francia se inician oficialmente en 1834, con la firma de una Convención Provisional de Amistad, Comercio y Navegación que consagra el reconocimiento "que Su Magestad el Rei de los franceses ha hecho de la Independencia del Estado del Ecuador". Asimismo, este instrumento establece de manera general los privilegios, franquicias e inmunidades que en el pambito comercial se conceden mutuamente los dos Estados. Es importante destacar que este Tratado fue de carácter provisorio y no fue ratificado, circunstancia que no obstaculizó las relaciones con Francia, pues a partir de 1836 se acreditan tanto en Quito como en París los respectivos representantes diplomáticos.
La Convención firmada en 1834 tuvo como principal objetivo reconocer al Estado ecuatoriano su carácter de independiente, sin embargo, los artículos correspondientes al aspecto comercial son muy generales y ambiguos. Es por esto, que en 1843, Washington de Mendeville, Encargado de Negocios de Francia y Benigno Malo representando al Ecuador, proceden a la firma de un nuevo Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, que está dedicado casi exclusivamente a reglamentar el intercambio comercial entre los dos países, estableciendo la recíproca libertad de comercio e insertando la cláusula de la nación más favorecida, que en términos generales consiste en extender los mismos beneficios comerciales que se conceden a un tercero.
A más de los lineamientos en el intercambio comercial, este Tratado aborda otros puntos de interés político y diplomático. Se incluye por ejemplo, un artículo referente a la tolerancia religiosa de los ciudadanos de los dos Estados, con miras sin duda a propiciar una mayor migración hacia nuestro país. Asimismo, se reglamenta el establecimiento de Oficinas Consulares y la serie de deberes y derechos a los que están obligados los Agentes acreditados en los respectivos países. La vigencia del Tratado contemplaba doce años a partir del canje de ratificaciones, renovables cada año, si alguna de las Partes no convenía en lo contrario. En 1891 este Tratado fue desahuciado por los dos gobiernos, ya que en 1888 se había firmado un nuevo Tratado.
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