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El Planex en la prensa
“Objetivos y temas principales
PLANEX”.
El Universo
Noviembre 29, 2005
En Guayaquil se presentaron planes
de política exterior
El segundo seminario del Plan Nacional de
Política Exterior (Planex 2020), organizado por la
Cancillería se desarrolló ayer en la sede del
Cuerpo Consular.
Allí, internacionalistas y representantes
de partidos políticos, medios de comunicación
y organizaciones presentaron sus propuestas y debatieron sobre
la conducción de las relaciones bilaterales y multilaterales
que el país debe tener con otros estados.
El canciller Francisco Carrión inauguró
el evento y anunció que el propósito de la elaboración
del plan es que funcione en este y los siguientes gobiernos,
y que “sea un punto de encuentro entre todos los sectores
para que al menos en este campo, la política exterior,
hablemos con una sola voz”.
En el acto, el presidente nacional del Partido
Social Cristiano, Pascual del Cioppo, sostuvo que al Ecuador
se lo debe promocionar como un país competitivo para
atraer la inversión extranjera. Y para ello, recomendó
aplicar la Ley de incentivos tributarios –de autoría
del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot– y que el país
tenga estabilidad jurídica.
El sociólogo Gaitán Villavicencio
propuso buscar la integración regional a través
de compromisos bilaterales y multilaterales sobre una agenda
mínima de metas.
Otros personajes que presentaron sus propuestas
fueron León Roldós, precandidato presidencial
por RED; Galo García, ex ministro de Educación;
Joaquín Hernández y Fernando Gutiérrez,
analistas internacionales; entre otros.
El embajador Javier Ponce, coordinador del
acto, señaló que se efectuarán más
talleres en diferentes provincias. El 14 de diciembre próximo
será en Cuenca.
Telégrafo
30/11/2005
Cancillería impulsa plan de
política exterior hacia el año 2020
La Cancillería ecuatoriana persigue
desarrollar una política exterior a largo plazo sostenida
en consensos nacionales que duren hasta el año 2020.
Para ese fin considera necesario consolidar
máximo cinco consensos básicos que orienten
la política externa, enmarcadas en la Constitución,
pero que por lo menos haya parámetros que vayan más
allá de la temporalidad de un Gobierno.
De las experiencias internacionales plantea
recoger las más cercanas de países como Chile,
Brasil que desde hace veinte años mantiene una misma
política exterior en las "líneas gruesas".
El objetivo es intentar esos procesos y sirvan
como ejercicio democrático para que los distintos sectores
comprueben que se puede lograr acuerdos.
El Comercio
07/12/2005
El desafío de Planex Por
César Montúfar
La discusión y elaboración
de un plan de política exterior, que rebase lo coyuntural
y apunte al mediano y largo plazo, debería ser una
obligación de todo Estado. Sin embargo, nuestra vocación
internacional ha sido predominantemente reaccionar a hechos
consumados, improvisar posturas en función de condicionamientos
internos y externos, renunciar a ejercer una proyección
estratégica que nos permita una inserción virtuosa
en el mundo.
Constituye, por ello, una iniciativa que
debe destacarse, iniciativa que paradójicamente ocurre
en medio de la desinstitucionalización y crisis del
Estado ecuatoriano, el ejercicio emprendido por el Ministerio
de RR.EE. dirigido a debatir y definir un Plan Nacional de
Política Exterior (Planex), con la mira en el año
2020.
En situaciones normales, la política
exterior de un país debiera expresar su política
y agenda internas. Para forjarse, la estrategia internacional
requeriría de consensos articulados alrededor de un
proyecto de país, compartido por todos los estamentos
de la sociedad y el Estado.
Pareciera inútil, en cierto sentido,
iniciar un proyecto como el mencionado desde el vacío,
cuando se carece de una agenda interna, cuando la política
exterior no podría sino reflejar la fragmentación
y ausencia de objetivos nacionales.
Esta debilidad ha sido evidente en el proceso
de negociación del Ecuador en el TLC y se ha repetido
en otras coyunturas dramáticas de nuestra historia
internacional. Empero, lejos de pensar que Planex es un ejercicio
destinado al fracaso, su reto debe ser l invertir esta ecuación
y convertirse en un espacio de definición de intereses
y visiones ecuatorianos que, estando referidos y proyectados
al mundo, contribuyan igualmente a forjar los acuerdos que
el país requiere para definir su agenda interna. En
ese sentido, la trayectoria de Planex debiera también
apuntar a crear su propia base; partir desde el vacío,
arrancar sin agenda interna, pero, en el proceso, aportar
a que ésta se vaya definiendo.
Hay muchos temas cruciales de la política
exterior que atraviesan lo interno y externo y que, por tanto,
pudieran ayudar a este propósito. La relación
bilateral con EE.UU.; la necesidad de diversificar nuestros
aliados y socios comerciales; la articulación a procesos
de integración en andino y sudamericano en campos que
van más allá de lo comercial y topan dimensiones
políticas, de seguridad, infraestructura, energía,
etc.
Todos estos temas, siendo internacionales,
determinan poderosamente lo nacional. Por ello, una definición
sobre ellos aportaría al proceso de iniciar la construcción
de una agenda de país. Por ejemplo, debiéramos
preguntarnos y respondernos si queremos, hasta el 2020, seguir
mirando y dependiendo obsesivamente de EE.UU. como lo hemos
hecho hasta ahora; o si necesitamos, sin que aquello signifique
romper con dicho país, diversificar nuestras relaciones
e intereses con otras naciones, regiones y bloques.
En suma, definir o redefinir nuestros intereses
internacionales; qué debemos hacer en cada caso, cuáles
deberían ser nuestros aliados y socios extranjeros;
las regiones del mundo que nos resultarían prioritarias
y las que no son asuntos con enormes implicancias en todos
los órdenes de la vida nacional y que no son solo parte
de la política exterior sino de una agenda interna.
Si Planex nos ayuda a armar temas así
de cruciales, si por medio de este ejercicio nos aclaramos
sobre algunos dilemas y damos respuestas a cuestiones clave,
el ejercicio habrá cumplido no solo con sus objetivos,
sino que nos acercará a poner algunos cimientos para
la construcción de un proyecto estratégico para
el Ecuador.
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Ecuador, Ministerio de Relaciones Exteriores
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