BOLETÍN
DE PRENSA No. 640
Quito, 29 de Noviembre del 2005
POSICIÓN DEL
ECUADOR FRENTE AL PROGRAMA NUCLEAR DE IRÁN
El Ministerio de Relaciones
Exteriores dio a conocer que, durante las sesiones
ordinarias de la Junta de Gobernadores del Organismo
Internacional de Energía Atómica
–OIEA-, desarrolladas entre el 24 y 25
de noviembre, el Representante Permanente del
Ecuador, embajador Byron Morejón Almeida,
expresó el deseo de nuestro país
porque los últimos procesos diplomáticos
en torno a las discusiones sobre el programa
nuclear de Irán, constituyan una opción
que contribuya a una solución de este
sensible tema.
La Delegación del Ecuador
en Viena, indicó que nuestro país
asigna importancia muy especial al diálogo
y a la solución consensuada de todo tipo
de conflicto internacional. En esta línea,
recordó que en su oportunidad, el Ecuador
saludó el activo proceso de negociación
iniciado en virtud del acuerdo alcanzado en
París, en noviembre del 2004, entre la
República Islámica de Irán
con Alemania, Francia, el Reino Unido y el Alto
Representante de la Unión Europea, proceso
que debe preservar el derecho de los países
que aspiran a acceder a la tecnología
nuclear para usos pacíficos y cumplen
con sus responsabilidades y compromisos frente
al Tratado de No Proliferación de Armas
Nucleares.
Nuestro país reiteró
su profunda preocupación por el hecho
de que la República Islámica de
Irán haya reiniciado las actividades
en la instalación de Isfahan relacionadas
con la conversión de uranio, en el mes
de agosto pasado, así como por el anuncio
de una segunda campaña de conversión
de uranio en la UCF, que empezó a mediados
de noviembre, ya que estas actividades no contribuyen
a proporcionar las garantías necesarias
que la comunidad internacional ha demandado
en virtud de la Resolución adoptada en
septiembre pasado.
En este contexto, el Representante
Permanente del Ecuador hizo un ferviente llamado
a Teherán a que considere muy detenidamente
las propuestas y opciones que se le han presentado
en relación a un programa nuclear para
fines pacíficos, de modo que sigan las
negociaciones y el diálogo en búsqueda
de una fórmula de solución que
redunde en beneficio del pueblo Iraní,
y que, al propio tiempo, llene las expectativas
de la no-proliferación que demanda la
comunidad internacional.