BOLETÍN DE PRENSA No. 187
Quito, 12 de Marzo del 2007
ALTO COMISIONADO PARA LOS
REFUGIADOS RECONOCE LABOR DE ECUADOR
El Ministerio de Relaciones Exteriores,
Comercio e Integración informó que
el día de hoy el Canciller Encargado Embajador
Rafael Paredes, se reunió con el Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Refugiados, señor
Antonio Guterres.
El señor Guterres resaltó
que esta visita es un homenaje del ACNUR al pueblo
y al gobierno del Ecuador por su generosidad, por
su ejemplar política de apertura, por su
relación con todas las normas y las condiciones
internacionales, y por su cooperación con
las Organizaciones Internacionales que tienen total
facilidad de trabajar en condiciones que son ejemplares
en el mundo.
El Alto Comisionado felicitó
la manera en que los refugiados son acogidos en
las comunidades en Ecuador, donde muchas veces la
gente pobre comparte sus recursos con aquellos que
procuran asilo y resaltó que una de las razones
de la visita es también llamar la atención
de la comunidad internacional que está en
la obligación de brindar un apoyo mucho más
fuerte y decidido al Ecuador y especialmente a las
poblaciones de frontera que acogen al mayor número
de refugiados. Destacó además que
las poblaciones que acogen a los refugiados se convierten
en instrumentos de la comunidad internacional, y
es justo que reciban su apoyo, no solamente para
mejorar las condiciones de acogida y de refugio,
sino para su bienestar y desarrollo integral.
El Canciller Encargado, al agradecer
la visita del alto funcionario, manifestó
que el refugio es una institución humanitaria
que ennoblece a la Comunidad Internacional y que
el Ecuador cumple con creces con ese compromiso
humanitario, y en ese sentido ha solicitado el apoyo
de ACNUR para poder ampliar su capacidad de atención
a todas aquellas personas que requieren de protección.
El Embajador Paredes recalcó
además que el Ecuador tiene la voluntad política
de brindar esta acogida, a pesar de que para ello
tiene dificultades por razones económicas,
por lo cual espera el compromiso de la comunidad
internacional y de otros organismos de Naciones
Unidas, no solamente para mejorar las situaciones
de refugio, sino para apoyar al desarrollo de las
zonas fronterizas como el mejor mecanismo para poder
resolver la mayor parte de problemas que se presentan
en estas regiones.