BOLETÍN DE PRENSA No. 308
Quito, 30 de Abril del 2008
DECLARACIONES DEL COORDINADOR
DE LA OFICINA CONTRA EL TERRORISMO DEL DEPARTAMENTO
DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS
El Ministerio de Relaciones Exteriores,
Comercio e Integración se permite dar a conocer
a la opinión pública que las declaraciones
formuladas por el Embajador Dell L. Dailey, Coordinador
de la Oficina contra el Terrorismo del Departamento
de Estado de los Estados Unidos, se contradicen
con el informe anual sobre terrorismo, publicado
por el propio Departamento de Estado, en la parte
pertinente al Ecuador.
En efecto, el informe divulgado
a los medios de comunicación por el Gobierno
estadounidense afirma que la mayor amenaza de seguridad
para el Ecuador es la presencia de grupos narco-terroristas
colombianos en la frontera norte.
El texto afirma que las FARC utilizan
regularmente territorio ecuatoriano para descanso,
reabastecimiento y entrenamiento, vinculando directa
o indirectamente a un significativo número
de ciudadanos ecuatorianos.
El documento reconoce también
las dificultades que enfrenta el Gobierno del Ecuador
para patrullar una frontera porosa de más
de 400 millas, lo cual sumado a la falta de oportunidades
económicas en el país han convertido
a la zona en vulnerable a la influencia narco-terrorista.
El texto hace referencia a testimonios de autoridades
ecuatorianas en el sentido de que el impacto económico
de la presencia de las FARC en el país habría
comprado silencio y tolerancia en la zona.
Según el informe del Departamento
de Estado las acciones de respuesta del Ecuador
ante esta amenaza se han incrementado, con la presencia
de tropas en la frontera y constantes esfuerzos
para mejorar el intercambio de información
con las fuerzas armadas colombianas. Asimismo, se
destaca la posición del Presidente Rafael
Corea de rechazar todo tipo de presencia militar
foránea en territorio ecuatoriano.
El informe también destaca
los esfuerzos desplegados por las fuerzas de seguridad
ecuatorianas en operaciones contra campamentos de
las FARC, confiscación de armas, drogas y
equipos. De igual manera se destaca la legislación
sobre lavado de dinero y el trabajo de la Central
de Inteligencia Financiera de la Superintendencia
de Bancos.
Durante la rueda de prensa de ayer
en Washington, al preguntársele sobre la
existencia de pruebas escritas sobre la relación
entre el Gobierno ecuatoriano y las FARC, el Embajador
Dailey sin responder a la pregunta contestó
que él cree que existe vinculación
porque, “…le guste o no al Ecuador,
Raúl Reyes y su grupo murieron en su territorio.
Por lo tanto, Ecuador no está asegurando
su territorio como a nosotros nos gustaría”.
Señaló el diplomático que existen
14 campamentos de las FARC en Ecuador y se han producido
alrededor de 40 emboscadas o ataques en el área.
Termina afirmando Dailey que la conexión
está en que ellos (las FARC) han utilizado
el territorio ecuatoriano.
Al respecto, el Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio e Integración expresa
su sorpresa por los comentarios vertidos por el
funcionario estadounidense que revelan sobre todo
un desconocimiento tanto de la realidad como de
la zona de la frontera norte y del propio informe
del Departamento de Estado. El número de
campamentos que habría en el Ecuador señalados
por Dailey en su declaración no demuestra
nada, ya que en Colombia existen evidentemente muchos
más. El hecho de que grupos irregulares como
las FARC pasen a territorio ecuatoriano tampoco
demuestra que exista conexión con el Gobierno
ecuatoriano, y, por el contrario, más bien
demuestra la incapacidad del gobierno colombiano
de mantener el conflicto dentro de sus fronteras.
El Gobierno Nacional lamenta y
rechaza la intromisión del embajador Dailey
en asuntos internos ecuatorianos así como
su prepotencia al pretender que la política
de seguridad ecuatoriana se ajuste a los gustos
de un país extranjero, aunque el Ecuador
considera que sus expresiones fueron a título
personal y no reflejan la postura oficial del Gobierno
de Estados Unidos.
El Gobierno Nacional ratifica su
independencia y soberanía frente a cualquier
presión externa; su decisión de rechazar
toda intromisión en suelo patrio de tropas
extranjeras regulares o irregulares; y su actuación
siempre en base a convicciones, sin importarle lo
que digan o dejen de decir funcionarios extranjeros.