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Políticas civilizadas

Editorial

El problema de la migración ocupa sitiales importantes en la preocupación de los ecuatorianos debido al enorme número de personas que han salido del país. Los que dejan su patria lo hacen porque esperan mejores condiciones de vida por un mayor rendimiento de su trabajo. También tenemos desde hace algún tiempo otra cara del problema: la importante presencia de ciudadanos del Perú que llegan a nuestras tierras a trabajar en mejores condiciones económicas. Para esta forma de residencia, deben cumplirse algunos requisitos dependiendo su dureza y la lentitud en su tramitación de las políticas que tengan los gobiernos correspondientes. La migración no es un fenómeno de los últimos años, es propia de la condición humana, lo que importa es la dificultad o facilidad con que actúen los países.

Los vecinos del sur que llegan lo hacen por necesidad y, ante la urgencia, muchos no cumplen las formalidades legales, lo que hace que sus vidas se tornen difíciles. Por una parte, los que recurren a su trabajo los explotan al pagarles cantidades inferiores, so pena de denunciarlos. Los propios emigrantes viven acosados por el temor pues, en cualquier momento, puede realizarse una redada que les devuelva a su patria, lo que les puede llevar a ocultarse y disminuir notablemente su movilización, renunciando incluso a verse con sus familiares. Su presencia no quita trabajo a los ecuatorianos pues, si habría un número suficiente de trabajadores de nuestra patria, no habría demanda laboral para los de fuera.

De las mejores cosas que han ocurrido en nuestra patria el pasado siglo fue el tratado definitivo de paz con el Perú que “transformó” a nuestros vecinos de enemigos del sur a hermanos peruanos. Aparte de las rencillas incivilizadas y de desproporcionados gastos ante la posibilidad de una guerra, debemos pensar que el país que más afinidad cultural tiene con nosotros es Perú, lo que debe llevar a reforzar la integración, no sólo mediante rimbombantes declaraciones sino con hechos concretos. El actual gobierno, a través del ministerio de relaciones exteriores, ha emprendido políticas reales para regularizar la situación de los trabajadores peruanos eliminando el fantasma de la ilegalidad. Aplaudimos estas acciones que, además de un sentido integracionista, tiene una actitud humana, profundamente humana.

   
© Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, 2005